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Educación y trabajo para jóvenes

¿Merece la pena estudiar un doctorado?

Embarcarte en un postgrado después de la carrera es una gran decisión que no se puede tomar a la ligera. Consume de 3 a 5 años de tu vida, y en nuestro país la tasa de fracaso supera el 40%. Durante ese tiempo, la tesis flotará cuál espada de Damocles, incluso en momentos de supuesto descanso.

Entonces, ¿merece la pena hacer un master o un doctorado?

¿Merece la pena estudiar un doctorado?

Para la mayoría de los trabajos, un doctorado es innecesario. Aunque el tener Dr. antes del nombre emana más que una pizca de autoestima, generalmente dejas de utilizarlo al poco tiempo en el mundo real.

Si son los ingresos futuros lo que te motivan a hacerlo, no cuentes con que la diferencia es mucha. De acuerdo con un estudio sobre la contribución económica de los doctorados, los doctorados masculinos ganan un 26% más que los que podrían haber ido a la universidad pero no lo hicieron. Para las mujeres, la diferencia es aún menor.

Las variaciones también existen dentro de las disciplinas individuales. Los doctorados en ciencias sociales, lengua y arte no mejoran significativamente las ganancias para ninguno de los dos sexos.

El entusiasmo es lo que motiva a la mayoría de los futuros estudiantes de doctorado, pero este entusiasmo puede desaparecer pronto. La tasa de abandono de los doctorados es alta. Contrariamente a la creencia popular, un doctorado no es difícil intelectualmente, pero requiere disciplina y resistencia.

Un doctorado, especialmente en humanidades, es algo solitario. Los días se pasan solos delante de un ordenador. Para que se haga más llevadero, en primer lugar hay que elegir un tema que pueda mantener el interés durante varios años.

A menudo los estudiantes se dan cuenta después de unos meses de que su tema no es tan emocionante como se creía inicialmente. Una consideración adicional al seleccionar un tema, es si la elección reforzará una carrera académica.

El consejo es elegir buenos supervisores. Dejando a un lado el conocimiento, un buen supervisor debe estar dispuesto a dedicar tiempo a la tesis. Vale la pena hablar con los antiguos estudiantes de doctorado de un supervisor antes de hacer la solicitud.

Lamentablemente, abundan las historias de experiencias de doctorado desastrosas. Supervisores que no apoyan o intimidan, falta de apoyo institucional, cambios tardíos o radicales del temario, malos consejos, exámenes injustos, etc.

Con demasiada frecuencia, los estudiantes se apresuran en un doctorado con escaso conocimiento de lo que implica o lo útil que será en el futuro. La tasa de deserción se reduciría y se evitarían muchos problemas si los futuros estudiantes tuvieran una visión más equilibrada de los retos y las alegrías del doctorado.