Bolonia en secundaria

Educación y trabajo para jóvenes

Vincular la universidad con el mundo profesional

La universidad española tiene que mejorar. No es mi intención desprestigiar esta institución. Pero tampoco hay que cerrar los ojos ante la evidencia: ninguna universidad española se encuentra entre las 100 mejores universidades del mundo de acuerdo al Academic Ranking Of World Universities. Ni una sola. El ranking está disponible en este enlace.

No estamos hablando de que no haya una universidad en el "top 10", no. Es que no aparece ni un caso español entre las 100 primeras. Y no se trata de una anécdota, viene siendo así desde hace años. Este debería suponer un tremendo sopapo de realidad para nuestro sistema educativo.

Vincular la universidad con el mundo profesional

Repetimos como un mantra que nuestro sistema educativo es muy bueno. Y de tanto repetirlo terminamos por creer que es cierto. ¿Cómo se explica entonces el tremendo fracaso de la universidad española? Los datos son fríos, pero realistas. Con ellos extraemos conclusiones sin sentimentalismos. Y los datos nos dicen claramente que no estamos en el buen camino.

Cada año miles de españoles salen de las universidades con un título bajo el brazo, creyéndose preparados para el mundo profesional. ¿Qué encuentran al terminar sus estudios? Que no logran encontrar un empleo. Y esto no se debe sólo a la falta de demanda de nuevos trabajadores, que también influye claro. En España hay un problema de "titulitis". Miles de estudiantes salen de la universidad. Pero sale de una universidad que es mediocre, cuanto menos.

No es una afirmación gratuita. Ser licenciado en una universidad que no está entre las 100 mejores del mundo. ¿Qué aporta realmente?

Parte de culpa viene de nuestra obsesión por reducir el fracaso escolar. No se puede rebajar el fracaso escolar a base de rebajar el nivel de exigencia. Con tal de aumentar el número de personas que obtienen un título educativo hemos devaluado el mínimo exigible. ¿Dónde ha quedado la búsqueda de la excelencia? ¿El esfuerzo por sacar lo mejor de uno mismo? El camino del progreso está asfaltado con esfuerzo y trabajo duro. La complacencia nos destruye.

Hay un pensamiento de que todo joven "merece" una educación gratuita y un mundo de oportunidades. Nuestros jóvenes crecen en un entorno que les inculca que "merecen" o tienen derecho a cosas, en lugar de dejarles claro que deben ganarse sus derechos con esfuerzo.

Después se topan con la realidad. En el entorno educativo se mantiene esa burbuja, pero en cuanto salen al mundo laboral es el mercado el que manda. Y el mercado es pragmático. No entiende de "merecimientos", sino de aportaciones y valor. Si el nuevo trabajador aporta conocimientos, trabajo duro y productividad, se hará con un espacio en el mercado de trabajo y con unos ingresos acordes a lo que aporta a la empresa. Pero el mero hecho de tener un título universitario no vale nada por si mismo.

Y esto es bueno. Es como funciona realmente el mundo. Por el mero hecho de nacer en un país desarrollado uno no tiene derecho a llevar una vida cómoda y plácida. Todos debemos esforzarnos por dar lo mejor de nosotros mismos. Tanto a nivel personal como laboral. El éxito no se logra de un día para otro, ni se consigue por tener un título. Hay que trabajar con inteligencia y mejorar de forma continua.